
MARC ØRUM HALABI
Marc Ørum Halabi concibe el lienzo como el epicentro de un conflicto incesante entre la fuerza interna que nos empuja a cambiar y el anhelo de una estabilidad inalcanzable. Sus pinturas, habitadas por formas fluidas, canalizan la energía de esa inestabilidad emocional que nos empujan a encontrar "nuestro lugar". Su pintura, dominada por la gestualidad, insinúa siluetas y formas que parecen perseguir una identidad dotada de significado y que persigue la conquista de su propia historia.
Los colores son desplegados de forma violenta contra la geometría de los fondos construidos en el lienzo. Su técnica, que contrapone gesto y orden, anhela un proceso de construcción y autodestrucción que se asemeja a la metamorfosis vital que experimentan algunos seres durante su transcurso vital. La renuncia de titular sus creaciones potencia la facultad del espectador de interpretar y alimentar el incesante juego entre el caos y la estructuración. La materia pictórica es hallada en un estado de ambigüedad a la espera de ser dotada de un fin o identidad. Cada espectador es así impulsado a adentrarse en la parte más imaginativa de su conciencia, modelando en la abstracción la silueta deseada: un proceso que, por un instante, brinda la tan ansiada estabilidad interior.
Halabi reivindican la espontaneidad creadora y la expresión plena del inconsciente. Sus composiciones, intensamente vitales, emanan una energía cruda y libre gestada en el vértigo de la incertidumbre contemporánea. La explosión de la materia es capturada y mostrada como interludio que comprende el movimiento de transformación del ser. Halabi encuentra en la pintura una vía de autoconocimiento y, sobre todo, de renovación.


Este proceso de introspección es propiciado por la convivencia cotidiana con sensaciones como la ansiedad, la angustia o la duda, elementos que Halabi no rehúye, sino que incorpora a su pintura como un proceso terapéutico y liberador. Así, su obra nos sitúa ante la necesidad de descender a ese universo personal, para afrontar miedos y recuerdos que, aunque quizá quisiéramos olvidar, siguen modelando nuestro presente.
Para Halabi comprender y aceptar nuestro propio espacio interior constituye una obligación ineludible para avanzar. Supone una invitación a la reconciliación con la propia vulnerabilidad que busca la renovación de nuestro equilibrio emocional. De este modo, las pinceladas cargadas de movimiento, el choque de colores y la no-figuración hacen por recordarnos que solo en el impulso de transformarnos y aceptar la incertidumbre podemos hallar una senda honesta hacia la plenitud.




