

La exposición propone un diálogo entre los Prigioni de Miguel Ángel y la pintura de Ben Wakeling a partir de una misma idea: la forma como algo que lucha por salir a la luz. En los Prigioni, el non finito muestra ese tránsito: del bloque informe a la figura que se abre paso entre golpes de herramienta. La escultura no ilustra un relato, sino que encarna una búsqueda de verdad en el propio acto de emerger de la piedra.
En los lienzos de Wakeling, esa operación se reescribe en términos pictóricos. Sobre superficies cargadas de gesto, capas y rectificaciones, aparecen fragmentos de cuerpos —cabezas, brazos, torsos— que nunca terminan de fijarse. La pincelada funciona como resistencia y a la vez como vía de salida: el color despeja su propio caos para dejar ver la figura. En ambos casos, el fragmento no es falta, sino prueba de proceso. El espectador completa con su mirada lo que la materia aún retiene: ese gesto de completar es también, simbólicamente, el acto de liberar al prisionero.

El aforo es limitado, rellena tus datos y asegúrate de no perderte este evento tan esperado:
Calle del Carril del Conde 23
28043, Madrid.
Metro de Arturo Soria a 150 metros
